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Alianza Unisimón - El Heraldo: Tres apuestas necesarias para el país

Especialistas de la Universidad Simón Bolívar analizan los retos que el nuevo Gobierno debe priorizar en educación, salud y tejido social .

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Los graves hechos de seguridad ocurridos la semana pasada en Bogotá hacen parte de uno de los retos que, desde ya, se trazan sobre el horizonte del nuevo Gobierno nacional: la seguridad. Pero no es el único.

En esta segunda parte del informe de la alianza entre la Universidad Simón Bolívar y EL HERALDO, tres especialistas analizan otros frentes de trabajo que deben priorizarse en el cuatrienio de Iván Duque: la educación pública y las movilizaciones que exigen mayores recursos, el nuevo modelo de atención y los problemas del sistema de salud, y una de las principales problemáticas sociales: la migración de venezolanos.

Educación: desafío para toda la sociedad
El 2018 fue para los colombianos un tiempo agitado en distintos escenarios. El cambio de la titularidad del Gobierno Nacional estuvo antecedido por una campaña electoral bastante movida, polarizada y hasta agresiva; una situación que siguió luego de la posesión del nuevo presidente de la República y se mantiene tras cada anuncio gubernamental o escándalo político que surge.

La educación, una de las áreas más importantes para el desarrollo social, termina el año con el paro estudiantil por la educación superior que comenzó el pasado 10 de octubre con marchas multitudinarias en todo el país, y que demandó largas horas de negociación entre los líderes del movimiento y los representantes del Gobierno.

Esta movilización logró poner sobre la mesa las necesidades del sector, específicamente las de las Instituciones de Educación Superior de orden público en materia de gastos administrativos, infraestructura y, sobre todo, inversión para la calidad. Los colombianos ahora son más conscientes de las condiciones en que se encuentran muchas universidades públicas por el lastre financiero que han arrastrado a lo largo de su existencia, que dificulta su buen funcionamiento. Ha sido un tiempo de aprendizajes para todos.

Por la complejidad y la antigüedad del problema no es procedente cargarle al actual Gobierno toda la responsabilidad por las falencias en financiación, ni esperar que las soluciones se den mágicamente; pero sí es preciso aprovechar las nuevas ideas de los jóvenes que han encabezado esta movilización para buscar alternativas sostenibles para la educación pública y todo el sistema educativo, pues es innegable que solo a través de la suma de esfuerzos de todos los sectores será posible construir el país que queremos.

Este es uno de los más importantes desafíos de Colombia para este año que recién comenzó, entendiendo que bajo el nombre del país se cobijan no solamente los miembros del Gobierno sino todos los actores de la educación y la sociedad, como beneficiaria. Pero además, por el hecho de que la educación es garantía de bienestar social, desarrollo, equidad y de esa paz que le ha sido tan esquiva a Colombia.

Nuevo modelo de atención en salud debe atender problemas del sistema
El Ministerio de Salud y de Protección Social adoptó la Política de Atención Integral en Salud (Pais), dirigida a mejorar las condiciones de salud de la población, sustentado la norma desde la ley 100 de 1993 y sus modificaciones hasta la más reciente expedición, ley estatutaria 1751 del 2015, que reguló el derecho fundamental a la salud.

El marco estratégico de la Pais se basa en la Atención Primaria en Salud (APS) con enfoque de salud familiar y comunitaria, y la articulación de actividades colectivas e individuales, convirtiéndose en puente entre la seguridad social y Sistema de Salud.

No obstante, los avances que se han dado en materia normativa no han dado respuestas a las problemáticas por los que atraviesa el sistema de salud: servicios de baja calidad técnica, fragmentación de la atención, uso ineficiente de recursos, corrupción, caos administrativo, afectación de la dignidad laboral de los trabajadores, violación de los derechos e inequidad.

En este sentido la Pais busca un cambio de prioridades por parte del Estado, centrando el enfoque del sistema en el ciudadano, a través de la regulación de la intervención de los responsables en garantizar la atención de la salud. Esta política cuenta además con un modelo integral de atención (Mias), que define 10 componentes operacionales: i) caracterización de la población, ii) regulación de Rutas Integrales de Atención en Salud (Rias), iii) implementación de la Gestión Integral del Riesgo en Salud, iv) delimitación territorial del Mias, v) redes integrales de prestadores de servicios de salud, vi) redefinición del rol del asegurador, vii) redefinición del esquema de incentivos, viii) requerimientos y procesos del sistema de información, ix) fortalecimiento del talento humano en salud y x) fortalecimiento de la investigación, innovación y apropiación del conocimiento.

Sin embargo, el Mias y las Rias presentan inconsistencias que hacen difícil su implementación, no garantizan el derecho a la salud, aún se basan en la gestión del riesgo y no llevan a una soluciones concretas a la Ley Estatutaria en Salud. Su implementación requiere que las entidades administradoras de planes de beneficios (Eapb) dispongan de herramientas que orienten la respuesta en la gestión individual del riesgo.

En este contexto, la implementación del MIAS requiere que las Eapb  dispongan de herramientas como normas técnicas, políticas, planes de prestación de servicios y de atención en salud, adopción y/o adaptación de guías de atención, protocolos, metodologías propias y documentos técnicos entre otros, que orienten la respuesta en la gestión individual del riesgo, a

través de las acciones secuenciales de promoción de la salud, prevención, tratamiento, rehabilitación y paliación a lo largo del curso de vida.

El Mias asume el reto de la innovación en el establecimiento de estrategias efectivas para la rectoría, la prestación de servicios de salud, el fortalecimiento de sistemas de información y del recurso humano en salud, además de mejorar el acceso equitativo a nuevas tecnologías en salud. Para alcanzar estos desafíos es relevante el fortalecimiento de la investigación e innovación en sistemas y servicios de salud a nivel nacional y regional.

Migración: un compromiso con nuestros hermanos venezolanos
En compañía de mi colega Rina Mazuera visitamos durante una semana, en octubre del año pasado, el refugio de Elio Campo, construido hace tres años en el barrio que lleva ese nombre en la localidad fronteriza de Paracaima, Brasil, donde conviven más de 240 venezolanos: 84 son menores de 14 años y 41 son mayores, solteros.

Fue una experiencia que nos permitió constatar cuál es el ejemplo que debemos seguir en nuestro país, frente a la difícil situación que viven los hermanos venezolanos. Las cifras hablan por sí solas: más de 1 millón 102 mil están radicados acá, informó en diciembre Migración Colombia.

Teniendo en cuenta ese número, significa que casi la mitad permanecen en territorio colombiano, puesto que Naciones Unidas calcula que un total de 3,3 millones se han dispersado a lo largo de 16 países de Sudamérica, y prevé que en 2019 otros dos millones hagan lo mismo.

“Ha sido una carrera contra el tiempo debido a la naturaleza, el alcance, el ritmo y la complejidad del fenómeno de desplazamiento que enfrentamos”, explicó Eduardo Stein, representante especial conjunto de ACNUR y OIM para los refugiados y migrantes venezolanos, en el lanzamiento del plan regional de respuesta presentado el 14 de diciembre último, en Ginebra (Suiza).

Los albergues en Paracaima ofrecen condiciones dignas para los refugiados: cuentan con horarios para comidas, tiene presencia del Ejército brasilero y reciben donaciones de particulares, empresas, comunidades locales, iglesias y agencias internacionales de cooperación. Es todo un trabajo de atención que dignifica al migrante y ha sido gracias a la concentración de recursos, esfuerzos y a un trabajo en equipo de estos actores.

“Al llegar, mis hijos fueron vacunados, pues algunas vacunas no las tenían y otras estaban vencidas porque en Venezuela no pudimos acceder a este servicio. Entre las vacunas que recibieron, fueron las de neumococo, sarampión, rubéola y fiebre amarilla, y yo tuve acceso a atención de medicina general y obtención de anticonceptivos que en Venezuela es bastante difícil conseguirlos”, nos contó Frankeilys, una migrante, para un trabajo del grupo Altos Estudios de Frontera de la universidad, sede Cúcuta.

También hay un taller de carpintería, donde los migrantes construyeron los espacios donde se ubican las carpas, lavaderos y baños comunes con turnos y responsables de su limpieza y cuidado; así como una olla común para la preparación de alimentos y un estacionamiento de bicicletas, medio de transporte de la mayoría de habitantes, y espacios para diversión, como la cancha de voleibol y un tanque que simula una piscina.

El refugio es un ejemplo de convivencia y orden, empezando porque el estado brasileño evita victimizar al migrante, al ocupar espacios públicos y dedicarse a la mendicidad, de manera que contribuye con la disminución de la xenofobia y aporofobia hacia el venezolano. 

“Existen normas, respeto; debe mantenerse el orden y todo limpio, cumplirse los horarios para comer y dormir. Hay un equipo disciplinario elegido por nosotros, que son quienes imponen sanciones sociales a quienes incumplen las normas”, agregó Frankeilys.

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